Algunos creen en Dios, otros en Alá, otros en la reencarnación budista… y yo creo en Sebastian Masuda. Sí, llamadme colgado, pero es lo que hay. A mi me tira demasiado la producción artística japonesa. Pero demasiado. Demasiado de a niveles enfermizos. Creo que no existe país con más mentes brillantes por metro cuadrado… NO ESTOY BIASED, LO PROMETO. O no.
Sebastian Masuda podría definirse como el típico madurito que está más p'acá que p'allá que se dedica a ir coleccionando juguetes para pegarlos en paredes y cobrar millonadas
por verlos. Y no sería muy desacertada la definición, pero seamos un poco más
serios. Si es que podemos.
Sebastian nació en 1970 y vivió entre Osaka y Tokio mientras
se formaba. Vanguardista desde enano, decidió formarse y centrar su trabajo en
la industria del teatro, donde ya ahí se podía ver un atisbo de lo que sería su
obra posteriormente. En bastante poco tiempo mandó a freir espárragos a esa
vida y abrió su propia tienda de moda, en la que trabaja como director
artístico y creativo. Creada desde 0 por Sebatian en 1995, 6%DOKIDOKI fue su manera
de mostrarse tal y como es: alocado, colorido, vanguardista… vamos, como una
chota. Pero una chota muy adorable.
En
este vídeo del canal Tokyo Fashion, al cual le debo amor eterno, podéis ver el
making of de una sesión de fotos para los visuales de la marca y también leer
una entrevista en la que explica la filosofía de la misma. By the way, está en
inglés, así que más os vale hacer a vuestro B1 sentir orgullosos.
En resumidas cuentas, Sebastian es un icono y casi pionero de la cultura Harajuku Kawaii, de la cual os he hablado anteriormente ya en este blog, así que más os vale echarle un ojo, que luego se me os perdéis, caris.
Entre sus trabajos fuera de la propia 6%DOKIDOKI encontramos
sus setenta y dos mil quinientas cincuenta y tres participaciones en sus veintiocho
mil ochocientos treinta y siete proyectos, así a ojo. Ha sido arte y estilista en spots
publicitarios para Pretz, la marca GU, el sorbete Aisunomi, varios productos de
P&G Japón. También participó con cadenas de televisión para la producción
artística de varios programas, como la PON! O la NHKWorld. Pero sin duda, lo más remarcable de su carrera
desde mi punto la vista fue la labor que hizo de transformar a la estudiante Kiriko Takemura en Kyary Pamyu Pamyu.
Recientemente acaba de clausurar su primera instalación de
arte en Nueva York, con un éxito apabullante teniendo en cuenta su procedencia
y el propio contenido de la instalación. Podéis leer una review super en condiciones aquí!
El arte es expresión, libertad, locura... y eso Sebastian lo hace como nadie. Pero además, literalmente.
El arte es expresión, libertad, locura... y eso Sebastian lo hace como nadie. Pero además, literalmente.


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